
El otro día entrevistamos a Juan Mari, miembro del grupo ecologista Eguzki, www.eguzki.org, en el local que tienen en la Parte Vieja donostiarra. Con parsimonia, y como está dejando de fumar, con cigarro electrónico incluido, estuvimos algo más de una hora. Es profesor, experimentado, y se considera escéptico. No tiene coche, ni lo ha tenido. Reivindica la bicibleta.
1) En tu opinión, ¿Cómo es el consumo de la sociedad hoy día de tu municipio?
“En la sociedad, la mayoría consume en función del poder adquisitivo aunque hay un sector, unos pocos, quienes practican un consumo más responsable y que a nivel alimenticio, por ejemplo, toma en cuenta la procedencia del producto. Vivimos en una sociedad consumista”.
2) ¿Qué papel crees que puede tener la producción local en el futuro de la economía de tu municipio?
“Siguiendo con la alimentación, promovido por las administraciones y por la prioridad que se le da al transporte, iniciativas como el TAV o la ampliación del segundo cinturón se están cargando la escasa producción local. Por poner un ejemplo y al lado de casa, es el caso de los agricultores de Ergobia, Astigarraga y Martutene. Desgraciadamente, creo que lo vamos a llevar a sus últimas consecuencias”.
3) ¿Crees que se fomenta el consumismo desde algunos órganos de la sociedad? ¿Cuáles?
“Sin duda. La cuestión es mover el dinero. Son procapitalistas y entienden el consumir como signo de evolución. Los partidos que están en el poder y el gobierno”.
4) ¿Qué es para ti y para la organización el Consumo Responsable?
“Se puede practicar un consumo responsable a muchos niveles, es muy abierto pero nosotros le damos especial importancia a la movilidad. El perjuicio tanto de los coches como del transporte público, y la dependencia que tiene la gente y la creada respecto a ellos es terrible. La automóvil dependencia es más preocupante que el consumismo. Peligrosa, contaminante, promueve la agresividad, el tener que pagar impuestos y es hasta machista. Si en una familia hay un solo coche, es la mujer la que recurre al transporte público. Si hacemos una comparativa, la diferencia es muy superior. ¿Por qué no prohiben los coches? en serio.
En cuanto al consumo alimenticio, cuanto más lejos, peor. A menudo, la procedencia son países pobres, quienes viven en una situación más descontrolada y quienes practican una producción sin control. La mano de obra es mucho más barata y les pagan mucho menos. Comprar productos locales, es recompesar a la economía y al trabajo locales. Respecto a la calidad, éstos suelen ser mejores pero no siempre es así porque va unido al beneficio”.
5) ¿Desde qué sectores de la población se fomenta el Consumo Responsable? ¿Y vuestro grupo qué hace?
“Como grupo, realizamos denuncias, protestas e intervenciones públicas puntuales, además de ofrecer apoyo jurídico. Nos hacen poco o ningún caso. Cuando publicamos algo en prensa no nos hacen sino una reseña, pequeña y escondida. En la población, veo dos colectivos más conscientes y activos, los mayores, la tercera edad, y los jóvenes de entre 23-30 años aproximadamente”.
6) ¿Conoces algún grupo o asociación que fomente el Consumo Responsable a nivel local?
“Voy a comentar experiencias pequeñas. Vosotros, Emaús; el mercadillo de segunda mano y trueque que organizan los okupas de Txomiñene (Casa ubicada entre los barrios donostiarras de Loiola-Martutene), la tienda “Kitzin” que tiene Cáritas en la C/ Narrica donde venden productos de Comercio Justo, el caserío Aristondo de Igueldo (productor y vendedor de productos ecológicos), la venta de productos de Comercio Justo que realiza el colegio Mariaren Bihotza de Gros los domingos por la mañana y la iniciativa de las cestas de los grupos de Consumo Responsable (el agricultor y un grupo de compradores, generalmente de forma semanal, acuerdan la compra-venta de frutas y verduras de la época. El agricultor se asegura así la venta y el control de la producción, y el cliente, obtiene productos de calidad, locales y naturales de la estación)”.
7) ¿Qué crees que podemos hacer para consumir de forma responsable?
” Por la experiencia, no creo en la sensibilización, porque tiene muy poca incidencia y en general, la sociedad no se moviliza. Creo que en Euskadi y a nivel estatal el consumo local y responsable no tiene remedio, hemos retrocedido. Ni las campañas, ni informar, ni la sensibilización, ni el adoctrinamiento sirven para “nada” porque la gente tiene los valores muy interiorizados. En los últimos años, estaba de moda ser ecologista y verde y algo se hizo pero ya se ha pasado. Sólo funcionan las provocaciones y realizamos intervenciones puntuales periódicamente”.
A pesar de todo, sigue en activo y sin intención de retirarse, preparando con empeño un escrito contra el Super Puerto de Pasaia que tienen que presentar para finales de noviembre. Será escéptico, pero ni se rinde ni abandona.